HISTORIA

Quienes somos

Por sobre todas las cosas tenemos que empezar diciendo que Los Orientales fue concebido desde la amistad. Porque desde niños nos juntábamos a jugar a lo que sea, actividades hubo de las más variadas, pero siempre fue un grupo de amigos, que vivían en el mismo barrio. Siempre estrechamos la mano a nuevos amigos y fueron muchos. Algunos pasaron, otros quedaron. No necesariamente fueron miembros de Los Orientales, aquellos que participaron en alguna actividad deportiva. Son Orientales todos aquellos con los que hemos compartido algún momento de amistad.

Los Orientales

En aquellas épocas de juventud en la década del 80, los pibes se juntaban a jugar a la pelota en el barrio, y en determinadas ocasiones se desafiaba a equipos de diferentes zonas o barrios, o también se participaba de campeonatos triangulares o cuadrangulares. Jugábamos contra los pibes de la calle Almafuerte, de la calle Decurgez, contra los del barrio Decavial, contra el equipo de los hermanos Reinoso de la calle Perito Moreno, contra el equipo del Karateca del pasaje de calle Colón, contra estos, contra aquellos. Se buscó un nombre que nos representara, todos vivíamos en la misma manzana, que curiosamente estaba cortada por un callejón sin salida, el callejón Los 33 Orientales, así que así elegimos llamarnos. Adoptamos como el nombre de nuestro equipo de fútbol, Los Orientales.

El Baldío y La Caja Fuerte

Innumerables fueron las horas y los días que jugamos, convivimos y crecimos en nuestro baldío. Ubicado en calle Las Heras, entre Urquiza y Lavalle, la fachada era un paredón alto de ladrillos, con ventanales cerrados con adobes y un portón amarrado con una cadena, era ante la vista, impenetrable para un grupo de niños. Pero por esas cosas del destino, había quedado tirada en su interior, entre piedras, malezas y yuyos, una vieja caja fuerte.

Esta caja fuerte fue el motivo que nos llevó a descubrir un tesoro. Con miedo y sabor de aventura entraron los primeros a inspeccionar ese terreno abandonado. Para luego salir y contar a los demás acerca de la caja fuerte. Se repetían cada vez con más frecuencia las entradas al baldío, y con el tiempo fuimos derribando los muros de adobes, hasta conseguir que quedara completamente abierto al mundo.

Por las condiciones del terreno y las selva de matorrales, el primer emprendimiento, fue delinear un pista de bici-cross. No tiene sentido contar las cantidad de accidentes y bicicletas que se rompieron en ese circuito, cabe mencionar que el 99% de los rodados no tenían sistemas de amortiguación, y por ende era una fija asistir a talleres mecánicos (cómo el del viejo Barbieri) para que nos soldaran los caños rotos.

Al parecer, la pista con sus chicanas, saltos, curvas, subidas y bajadas, estaba bastante interesante y divertida, porque empezaron a aparecer intrusos a transitarla, en momentos que nosotros no estábamos. Era el momento de mear como los lobos, para marcar el territorio. Primero fue llenar de vidrios y clavos algunos sectores del circuito, pero después decidimos que el baldío era nuestro y eso lo debíamos demostrar.

En un gran operativo, donde estaban los que hacían la mezcla del agua con la tierra, los que seleccionaban los adobes en buen estado, y los albañiles encargados de levantar los muros, cerramos todos los ventanales, rompimos la cadena del portón y la reemplazamos con un candado nuevo. Ahora nosotros teníamos la llave.

En otro gran operativo se destruyó la pista, se emparejó el terreno y en una mitad del baldío se construyó la primera canchita de fútbol, con palos y un travesaño hecho con una cinta de cassette, que producción!!

En momentos que se jugaba un campeonato mundial de rugby, llegó Gustavo con un balón ovalado, se consiguió aserrín de varias carpinterías, con lo que cubrimos el ingoal, donde intentamos sin mucha suerte practicar ese deporte. Después fue Juan Pablo que llegó con un bate de beisball y un balón. Dibujamos el diamante y ahí estábamos jugando como en las grandes ligas, jaja. De este deporte en lo personal no tengo un grato recuerdo, porque esa enorme y pesada madera luego de impactar el balón, voló por el aire hasta que se detuvo justo entremedio de mis dos ojos.

En el fondo del baldío había un gran árbol de moras. En las ramas de éste, sectorizamos y cada uno tuvo la posibilidad de construirse un asiento. Ahí pasamos tiempos de conversación y relajo. Luego mudaríamos esa necesidad a la entrada del Baldío. Ernesto consiguió unas carpas de camión y nuevamente se armó el operativo de construcción, ya teníamos una casita, con estructura de palos, paredes de adobe y techo de carpa.
Primero ante la necesidad de iluminarla para cuando caía la noche, cada uno con un frasquito se armó un mechero alimentado a kerosén, pero luego Facundo, escaló el muro y conociendo del tema, colgó unos cables a un poste y sin tener que pagar, ya teníamos luz eléctrica, que nivel!!

Luego volvimos a armar la canchita de fútbol, que siempre se armaba en una mitad del terreno, porque impedía agrandar los laterales un gran higuera que estaba justo en el centro de la propiedad. Con el tiempo, y las necesidades la canchita se fue ampliando y estirando, hasta que nuestras necesidades chocaron contra ese árbol. Un hacha y varias horas, donde todos tuvieron su turno de darle al tronco bajo el intenso sol. Era Mauro el que estaba dándole los golpes finales, cuando se empezó a sentir un estruendo que iba en aumento y esa higuera se desplomaba justo en la dirección del leñador, que en una corrida fortuita escapó por centímetros ante el suspenso primero y la ovación después de la pendejada. Ahora la cancha tenía dimensiones mas que importantes, y con varios palos robados de construcciones se armaron arcos casi profesionales e irrompibles.

¿Cuántos partidos jugamos en ese baldío? Es imposible de saber, como también lo es saber cuántas cosas vivimos en ese, nuestro estadio, nuestra casa.

Fundadores
Mauro Antonini, Claudio Antonini, Gustavo Sturba, Sergio Massarutti, Nicolás Massarutti, Ernesto Doña, Facundo Ortíz, Miguel Muñoz, Pablo Soto, Juan Rodríguez, David Peralta, Pablo Klinger, Juan Pablo Rojas, Victor Hugo Berón, Fernando Manganelli.

Las inferiores
David Massarutti, Federico Doña, Gonzalo Villacorta, Tulio Guarnieri, Rubén Peralta, Martín Albacete, Martín Giúdice, Cristian Soto.

Se sumaron
Carlitos Klinger, Ramiro Calomarde, Sebastián Calomarde, Gustavo Santi, Mauricio Salatino, Cacho Sturba, el Inocencio, el Flaco Luis, Fer Muñoz, Kakú Fernández, Fernando Lara, el Rolo, el Osvaldo, Rolando Tonelli, Gabriel Orofino, Valentín Guajardo, Guillermo Castell, Javier Maciota, Javier Lombardi, Fernando Tantucci, Mariano Falco, Germán Cabeza, Alvaro Rodríguez, Guillermo Cremaschi, Mauro Cáceres, Lucas Yañez, Roberto Cervantes.

EL BALDÌO (calle Las Heras 175 - Godoy Cruz)

Juan Pablo y María Ines Rojas

Lici, Kira, Tulio y Elais Guarnieri

Sergio y Nicolás Massarutti

Laura Peralta, Laura Doña, Mauro Antonini y Facundo Ortíz.

y "La Punchi"

Canchita del Ferrocarril (lo que ahora es espacio verde de Godoy Cruz)

arriba: Mauro Antonini, Gustavo Sturba y Fernando Lara.

abajo: Miguel Muñoz, "Bocha" Berón, y ¿?.

Con gorra amarilla: Claudio Antonini.

En Cuero, medias azules: Carlitos Klinger.

Remera negra: Pablo Klinger.

Remera roja: Nico Massarutti.

En el Baldío

arriba: Pablo Soto, Juan Pablo Rojas, Claudio Antonini, Juan Rodríguez y Miguel Muñoz.

abajo: Federico Doña, Pablo Klinger, Nicolás Massarutti, Tulio Guarnieri y Carlitos Klinger.

cancha de Cooperativa Eléctrica de Godoy Cruz (frente al zanjón)

arriba: Pablo Soto, Juan Rodríguez, Tulio Guarnieri, Pablo Klinger.

abajo: Miguel Muñoz, Nicolás Massarutti, y Sebastián Calomarde.

Futbol 5 (detrás estación de servicio, intersección acceso sur y costanera)

arriba: Nicolás Massarutti, Gonzalo Villacorta, Claudio Antonini, Alvaro Rodríguez y Ernesto Doña.

abajo: Miguel Muñoz, Victor Hugo "el Bocha" Berón, Federico Doña, Fernando Muñoz y Marcos José "KQ" Fernández.

Canchita del Ferrocarril (lo que ahora es espacio verde de Godoy Cruz)

Gustavo Sturba y Fernando Lara

Casa Flia Guarnieri - Calle Las Heras

 

En el Baldío

durante el partido

En el Baldío

Juan Pablo, Miguel, Claudio, Mauro, Tulio, Mercedes, Nico y Pablo.

En el Baldío

durante el partido

En el Baldío

David "chocolate" Peralta conversando con Mauro. Miguel pura estampa de jugador. En el fondo se alcanza a ver la caja fuerte.

En el Baldío

Popular Este:

Olga, Laura, María Ines, Luis, Gaby, Merce y el abuelo del Pablo.

En el Baldío

Popular Sur:

Gustavo, Inocencio, Kakú (con muletas), Fer, Ernesto, David, Sergio y Mauro.

Pablo de espaldas cerca de la cámara, y yo en el suelo dejando todo!! jaja.

En el Baldío

durante el partido

En el Baldío

Todos para la foto

Las Porristas de Los Orientales

María Inés, Laura, Kira, Gaby, y Meche.

Espero que les haya gustado. El que tenga fotos para publicar, solo tiene que enviarlas por mail.